La educación alternativa como una forma de superación


Foto: Miriam Lidia Coyo Cabrera


El 7 de julio de 1995 se publicó la Ley 1565 de Reforma Educativa mediante la cual es denominada como Educación Alternativa que justamente está dedicada a completar la formación de personas y posibilitar el acceso a la educación que, por razones de edad, condiciones físicas y mentales no lograron concluir el bachillerato. Es a partir de ahí que el Estado decide crear los Centros de Educación Alternativa, conocidos por sus iniciales como CEA, donde la gente puede completar sus estudios o salir como técnico medio – superior en distintas áreas.
El Centro de Educación Alternativa (CEA) Mariscal Santa Cruz, ha logrado cambiar la vida de sus estudiantes, gracias a las oportunidades que brinda. Este centro ha ayudado a las personas que no han terminado sus estudios para que puedan concluirlo e incluso tener un trabajo en el futuro.
Los alumnos que pertenecen a esta unidad educativa han mencionado que venir a este tipo de lugares les ha ayudado a salir adelante y a poder continuar con sus estudios, es más se dan cuenta de que todavía no es tarde para seguir estudiando.
La institución Mariscal Santa Cruz está a cargo de la Directora Amber Isa Aguirre, que trabaja en el lugar desde hace cuatro años y ha visto terminar sus estudios a personas de distintas edades, ella explica que el colegio brinda cursos de técnicos humanísticos como ser: contabilidad, sastrería, corte y confección, pollerería, gastronomía, electricidad y básico – intermedio y medio (bachillerato).
La Directora también menciona que en el primer semestre entran un total de 300 personas para las distintas áreas, mientras que en el segundo semestre esta cifra reduce. “Hay especialidades que tienen más alumnos y en otros menos alumnos”. El establecimiento cuenta con 12 profesores que se destacan en las distintas ramas para el desarrollo y la necesidad del estudiante. Cada año logran vencer el curso un total de 60 a 70 alumnos.
Sin embargo, para entender aún más el estudio y el proceso de estos centros es necesario verlo desde el punto de vista de los estudiantes y ex alumnos y saber de su propia boca el cómo les ha beneficiado venir a estudiar a estas instituciones para así tener una mejor vista sobre este tema.
“Todo nos enseñan paso a paso”.
Heidi Melgar Núñez de 34 años, una mujer que ha decidido salir adelante por la necesidad de ser alguien en la vida y no quedarse estancada, habla sobre el porqué decidió continuar sus estudios. Con su voz un poco temblorosa cuenta que quiere terminar el bachillerato sobre todo por su hija, para darle un mejor futuro. Ella cuenta que al venir aquí se siente muy cómoda y que todo les enseñan paso a paso.
Heidi relata que no pudo terminar sus estudios a tiempo debido al factor económico, pues se convirtió en madre muy joven, sin embargo, eso no le impidió seguir con su meta de estudiar, aunque sea a largo plazo. Ella quiere seguir estudiando hasta obtener su libreta de bachiller, una vez logrado su siguiente meta es entrar a la universidad para una carrera por el bien de su hija y de ella misma.
Sin duda alguna, ella ve a estos centros como algo muy bueno, porque no existe un límite de edad, además que las actividades que realizan son similares a las de un colegio de la mañana o de la tarde. Cuenta que realizan actividades como: trabajos grupales, exposiciones, compartimiento entre los mismos compañeros.
Otro ejemplo es don Juan, quién terminó sus estudios de confección en el CEA para después poder abrir su propio taller.
 “Ya no tenía miedo de sacar el patrón o el molde, talla grande o talla mediana”.
Hombre de 41 años, Juan Orlando Limachi, relata que haber entrado al CEA fue una de las mejores cosas que le pasó pues le ayudó de gran manera a mejorar su técnica para coser prendas de vestir y así emprender su propio negocio.
Él cuenta que entró al CEA en el año 2011 para especializarse en el área de corte y confección, culminó sus estudios en el año 2013 y desde ahí su vida cambió. Si bien tenía un poco de técnica en lo que es la costurería, él sentía que le faltaba mejorar y aprender a realizar nuevos cortes. Es así que decidió entrar a esta institución. Habla que no solo aprendió a sacar moldes sino también le enseñaron el manejo de costo, compra de materiales, y hasta atender pedidos de colegios.
Hoy en día don Juan cuenta con un taller en su casa que si bien todavía es pequeño ha logrado ir posicionándose en el mercado e incluso tiendas lo buscan para que pueda realizar algunos pedidos, pues su trabajo al parecer es muy bueno.
Sin embargo, si bien los estudiantes son los principales beneficiados no se puede dejar de mencionar a los profesores que son ellos quienes los enseñan y a la vez responsables del aprendizaje que tengan todos los estudiantes. Es por eso Martha Copa cuenta un poco su experiencia de trabajar en estos centros.
 “Trabajar con personas adultas no es tan fácil, porque son personas que se han olvidado…”.
Martha Copa, es profesora de lenguaje y comunicación en la Unidad Educativa Mariscal Santa Cruz, ahora se encuentra siendo docente de secundaria, ella trabaja desde hace tres años y ha sido profesora tanto de primaria como de secundaria, su alumnado es entre 18 a 20 estudiantes anualmente.
Ella es una profesora de pollera y todas las noches viene a impartir sus conocimientos, siempre trae consigo lecturas para repartirlas en el curso. Ella dice que trabajar con personas adultas no es fácil y es que son personas que se han olvidado o que nunca han entrado a un establecimiento educativo.
Ella cuenta que para ser docente de adultos es necesario tener una capacitación de ello, la preparación que reciben en el aspecto pedagógico es exclusivamente para enseñar a los adultos ya que se utiliza un método distinto al de los niños y jóvenes. “Yo soy profesora de primaria y secundaria entonces mi método de enseñanza para primaria era muy personalizada con materiales adecuados, pese que no hay materiales para educación alternativa”, cuenta la profesora, además que tienen que adaptarse a esos materiales.
Martha ve como algo beneficioso esto del CEA, es bueno que ellos aprendan, no hay edad para aprender y que el horario es cómodo, ya que solo se pasan en las noches. Vale decir que el título de bachiller que obtienen les sirve tranquilamente para inscribirse en las universidades y estudiar la carrera que quieran, pues está reconocido por el Ministerio de Educación.
La profesora cuenta que siempre les habla a sus alumnos que los años van pasando y la edad avanza, ella trata de incentivarlos, las materias que se lleva son sencillas y que solo se necesita explicarles bien y hacerles entender, “nosotros tenemos que ser parte de ellos”, es la frase que siempre está presente en ella al momento de enseñar.
Según un informe que dio a conocer el Ministerio de Educación y Culturas, a través de la Dirección General de Educación Alternativa y el Programa de Educación Técnica Alternativa (ETA), se busca promover la educación básica y la especialización técnica, es por eso que se está viendo las maneras de mejorar el equipamiento de estos centros para un mejor rendimiento tanto de los estudiantes como un ayuda a los profesores.

Es necesario entender que el fin de estos CEAs es primero promover la educación y segundo de disminuir la analfabetización en el país, algo que cada vez se va logrando con éxito.   

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